La Constitución de 1812, popularmente conocida como “La Pepa”, fue de mucha relevancia para la historia de España y de Europa, aunque, en ocasiones, desconozcamos completamente por qué es así esto. Para ello, deberíamos prestar atención al contexto histórico de España para el momento.
En el país, el régimen que persistía desde muchos años atrás era el absolutismo, es decir, los ciudadanos estaban sometidos a la voluntad y al poder absoluto del monarca. Este modelo de Estado, llamado Antiguo Régimen, plasmaba una serie de valores en todos los ámbitos: en el social (estamentos inmovilistas con desigualdad jurídica), en el económico (economía agraria) y en el político (poder absoluto del rey). Por su parte, también hay que tener en cuenta que, de manera no tan global y más cercana a la fecha de la Constitución, se reconoce el período llamado Guerra de Independencia española (1808-1814). Durante la misma, las Cortes, que son la representación popular, se reunieron en Cádiz como respuesta a la invasión napoleónica para intentar frenar el avance de los franceses. Hasta el momento, estas se reunían de manera poco frecuente y a petición real para jurar heredero u otros intereses del rey.
Una vez aclarado sus antecedentes, cabe reflexionar y preguntarse: ¿Por qué fue tan importante la Constitución de 1812?
José Bonaparte, hermano de Napoleón Imagen |
Un aspecto a destacar es lo sorprendente que puede resultar que esta tuviese un carácter tan liberal si lo comparamos con el contexto histórico en el que se encontraba la sociedad cuando se produjo. Con esta fuerza que reunieron para plasmar esos valores, podría decirse que trajeron los primeros principios y pensamientos liberales a España y los primeros pasos para la construcción de un país de tal carácter.
Entre estos valores podríamos destacar algunos como: la defensa de la soberanía del pueblo (contraria al poder absoluto del rey y sus abusos, con la que se pretendía acabar con el Antiguo Régimen y establecer un sistema político alternativo); la separación de poderes (ideada por el ilustrado Montesquieu); la igualdad ante la ley (todos los habitantes eran considerados como ciudadanos e iguales); etc. Con todo esto se aprecia el deseo de una sociedad libre en la que algunas personas que antes eran consideradas como lo más inferior en la sociedad (al pertenecer al tercer estamento), ahora, el texto constitucional, les otorgaba el mismo valor que a los que antes hubiesen pertenecido al estamento más alto.
Algo de lo que no cabe duda alguna es del hecho de que el protagonista de todos estos acontecimientos era el pueblo español. Al contrario de lo que solía ocurrir en los hechos históricos anteriores, donde las personas que jugaban el papel clave eran los reyes, emperadores, etc., aquí, el cambio no fue encabezado por una figura de arriba, sino que fueron los mismos ciudadanos que, reunidos en las Cortes, elaboraron la Constitución. Por eso, se destaca la importancia que le otorgaron a la educación, es decir, la excelente formación de estos ciudadanos, como mecanismo indispensable para que el programa liberal tuviera éxito.
Fernando VII Imagen |
Por otro lado, no debemos olvidar que esto también tuvo repercusiones en el extranjero (como por ejemplo en América), ya que sirvió como ejemplo o modelo a otros países que se encontraban en situaciones similares y que podrían fijarse en los pasos de España para establecer estos principios liberales en sus Estados como alternativa o, de alguna manera, complemento al régimen absolutista que tenía.
En conclusión, la Constitución de 1812 fue un gran impulso al avance del liberalismo en España (impulsado por las ideas liberales y nacionalista), pero también, para el nacimiento del nacionalismo europeo. Todo esto sorprende aún más cuando lo enmarcamos en un contexto en el que permanecían los valores absolutistas y en el que el pueblo se unió para decidir el destino de su país. Aquí os dejamos un documental que profundiza aún más en este tema: Viva la Pepa-Revolución española.
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